Estos tres personajes (el ego, la conciencia y la fuente) pueden parecer un poco enredados al principio, y quiero compartir con vosotros cómo voy entendiendo este viaje en el que me estoy iniciando. No me considero una experta ni una erudita en el tema, pero sí siento la necesidad de empezar a compartir estos conceptos que voy aprendiendo y experimentando en mi propia vida.
Lo que sí he notado es que, en ciertos momentos, esta perspectiva puede ser de gran ayuda, siempre que se utilice con la intención y comprensión adecuadas. Aun así, sigo en un nivel inicial de entendimiento de la mente no dual y de cómo aplicarla en el día a día.
Es importante aclarar que estos términos no tienen que ver con seguir una religión. A la Fuente, esa energía central, muchas veces se la ha definido como “Dios”, pero para integrar este concepto no es necesario ser creyente ni seguir ninguna doctrina. Personalmente, creo que las religiones han terminado convirtiéndose en instituciones con estructuras de poder donde sus líderes muchas veces caen en las trampas del ego, lo cual va en contra del concepto de la mente no dual. Desde mi perspectiva, se puede tener una visión espiritual sin necesidad de adscribirse a una religión específica.
Creo en la energía y en que todos somos parte de ella, y que la de cada uno está encriptada dentro de un cuerpo físico que viene a experimentar la no dualidad.

El Ego, La consciencia y La fuente
Para que estos tres personajes sean más fáciles de entender, he escogido una analogía basada en un juego que muchos de vosotros seguramente conocéis: Los Sims, un simulador de experiencia humana. En él, creas un personaje, le das una apariencia, una personalidad y un entorno. Ese personaje vive experiencias, tiene emociones y reacciona a lo que sucede en su mundo.
- El Ego: La identidad ilusoria basada en la separación, el miedo y la individualidad
- El Ser Verdadero (Yo Real): Es la conciencia unificada con la Fuente, más allá del ego, lo que realmente somos
- La Fuente: No es un ser separado, sino la totalidad de la existencia, el estado previo a la separación.
¿Quién es el ego en este simulador? Nada más y nada menos que el Sim que has creado. Tiene un nombre, una historia y una serie de deseos y necesidades. Se emociona, se frustra cuando no consigue lo que quiere y hasta entra en crisis si las cosas no salen como esperaba. Vive completamente inmerso en su realidad, sin darse cuenta de que hay alguien detrás de la pantalla controlando su destino.
¿Y el Yo consciente? Es el jugador que observa y controla el Sim. Eres tú quien ha creado al personaje y quien observa sus experiencias desde otro nivel. Aunque el Sim cree que su mundo es todo lo que existe, tú sabes que hay más, que hay un propósito detrás de cada evento y que siempre puedes hacer ajustes, aprender y cambiar el rumbo del juego.
Hasta aquí, los dos conceptos son bastante claros. Pero aquí viene el quid de la cuestión: cuando nos identificamos solo con el personaje (el ego), sufrimos con cada pequeño detalle de la vida. Sin embargo, cuando recordamos que somos el jugador, podemos tomar distancia y ver todo con más claridad. No se trata de ignorar las emociones del Sim, sino de no quedar atrapados en ellas.
Si el juego representa la experiencia humana, el ego es el personaje que creamos y el Yo consciente es el jugador que lo maneja, entonces… ¿qué es la Fuente?
La Fuente sería el lugar desde donde el jugador viene antes de entrar en el juego. Es ese estado previo, donde no hay separación ni identidad individual, solo existencia pura.
Podríamos imaginarlo así: antes de encender la computadora y abrir Los Sims, tú existes en el mundo real, sin necesidad de jugar. Desde ese estado decides entrar en la experiencia del juego, encarnar un personaje y sumergirte en su historia.
La Fuente es, por tanto, ese “mundo real” fuera del juego, el origen del Yo consciente antes de que decida entrar en la experiencia de la vida humana. Desde la Fuente, donde todo está unificado, el Yo consciente elige jugar y experimentar la dualidad a través del personaje que crea en el juego de la vida.

Jugar con Conciencia
Entender esta metáfora nos ayuda a ver la vida de otra manera. No significa que debamos despreciar al ego o ignorar nuestras emociones, sino que podemos vivir la experiencia sabiendo que no somos solo el personaje. Podemos tomar decisiones con más libertad y menos miedo, porque entendemos que hay un nivel más profundo de realidad detrás de lo que vivimos.
Por lo tanto, si solo ves la vida desde los ojos de tu Sim, en algunos momentos todo puede parecer caótico e incierto. Pero cuando recuerdas que eres el jugador, te das cuenta de que tienes más control y que puedes observar las situaciones sin reaccionar impulsivamente. Si además comprendes que fuiste tú mismo quien decidió entrar en esta experiencia desde un estado de unidad, empiezas a ver que la separación entre personaje, jugador y Fuente es solo una ilusión.
Así que, ¿por qué no jugar con más ligereza y consciencia?